Medida digna de replicar en todo el país, sin duda

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En medio de la tormentosa situación fronteriza, en la que dos gobiernos de países que fueron hijos únicos, se empeñan en la rigidez para hacerse con la razón anteponiendo intereses menores sobre la crisis humanitaria que sus estúpidas determinaciones causan a nuestros connacionales colombianos expulsados por el inhumano presidente venezolano; también a más distancia observando el dolor que causa la situación causada en Europa tras el invento de la guerra como herramienta de despojo en Siria, como ya ha ocurrido con Libia, con Irán, o tras la miseria que destierra africanos saqueados históricamente y nada bienvenidos en territorio de sus despojadores, acá cerca, en nuestra capital hay razones para seguir creyendo en la humanidad.

Se informa desde la Secretaría de Educación de Bogotá, que por segundo año consecutivo recibirán reforzamiento académico en áreas en las cuales tienen dificultades y que ponen en riesgo su promoción a los grados siguientes en 2016. Este año serán 13.023 los estudiantes con dificultades quienes serán atendidos mediante el programa “A-probar” que se adelanta en 107 colegios y superando en más de 2 mil niños y jóvenes atendidos el año pasado. “La estrategia ofrece acompañamiento personalizado a chicos con dificultades académicas – que se han colgado, según su vocabulario- en las diferentes áreas y ciclos, situación que de continuar causaría la reprobación de su año escolar. La información señala cómo en la presente administración la tasa de estudiantes reprobados se ha reducido en 2 puntos porcentuales hasta alcanzar la cifra más baja en los últimos 15 años: de 8,6% en 2011 a 6,4% en 2014. Como en nuestra propia época de estudiantes, las materias que mayores dificultades presentan a los estudiantes son, matemáticas, inglés, lenguaje y ciencias naturales. Sin embargo hay localidades que se destacan por su baja reprobación, como Suba 6,5%; Barrios Unidos y Chapinero, 7,5%; Bosa y Teusaquillo con 7,6%; Sumapaz con 7,8 y la Candelaria 7,9%. “A-probar” ha vinculado y es cubierta por docentes de la misma educación pública quienes a través de horas extra ofrecen la atención a los estudiantes en contra jornada y los días sábado. La experiencia ha logrado demostrar un mayor rendimiento de los estudiantes en sus actividades regulares lo que no solo les ha permitido nivelar las áreas con dificultades, sino que ahora asumen un importante liderazgo académico en sus salones hasta alcanzar algunos, desempeños de excelencia. Cómo no saludar políticas educativas con este enfoque, luego de venir por tantos años arrastrando la falta de rigor académico que generó la “promoción automática”. En su momento los defensores de aquella norma aseguraban que quienes no la compartíamos abrigábamos el temor de perder el poder de la nota como herramienta de autoridad. La razón es tozuda y finalmente los resultados académicos demostraron que la inconciencia de muchos estudiantes razonaran desde el facilismo para concluir que si solamente y por decreto fracasaba el 5% de cada curso, ellos podían perder 5 y 6 áreas ya que los reprobados al final perdían entre 7 y 8.

Medida digna de replicar en todo el país, sin duda.

 

 
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